Dr. Emilio Santabaya
[ Epidemiólogo - Investigador ]
Ignacio Felipe Semmelweis
flecha naranja  Egresado de la Universidad de Buenos Aires en 1963.
flecha naranja  Matricula Nacional: Nº 29.694
flecha naranja  Ferviente amante e historiador del Tango
 
 
 
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  Las Nuevas plagas en salud.

(Como las antiguas plagas, otros riesgos impensados se ciernen sobre los argentinos). Enero 2006.

*Plaga: del latín llaga, fem. anticuado. Diccionario Etimológico,1902, Dirigido por Roque Barcia.
“Calamidad grande que envía Dios a las provincias, reinos u hogares, en castigo o pena de sus culpas, como la langosta, peste, hambre y otras semejantes. Como las de Egipto; cosas o personas malas, funestas y perjudiciales en extremo. Según la Biblia, son aquellas que el Señor infligió a los egipcios para manifestar su nombre y divinidad, para quebrantar la dureza del faraón y de sus siervos y para sacar al pueblo de Israel de la opresión y la servidumbre egipcia. Son éstas: El agua trocada en sangre, las ranas, los mosquitos, las moscas, la peste de los ganados, las úlceras o apostemas en los hombres y en los animales, el granizo, las langostas, las tinieblas y en fin la muerte de los primogénitos.

Argentina recibió las mismas, con la conquista y la colonización. Se conocen las antiguas y las del siglo XIX y XX.

Viruela en 1605, 21 y 41; 1774, 92 y 94. En 1804 el Dr. Miguel O’ Gorman comienza a aplicar la vacuna, descubierta poco antes por Edward Jenner. No obstante nuevamente en 1848 regresa y cada 5 años hasta terminar el siglo.

Escarlatina en 1833, 36 y 37, producido por el mismo agente de la fiebre puerperal, de la fiebre reumática, endocarditis bacteriana, glomérulonefritis, etc.

Cólera (el Vibrión colérico lo descubre Roberto Koch en 1883) existió en carácter epidémico en 1817, 30, 45, 65, 1867 con motivo del regreso de las tropas de la guerra del Paraguay, con 5mil casos, 1500 muertos, luego en 73, 84, 86 y 87. Regresó en 1990, desde el norte, NOA, vía Perú, al vaciar las sentinas barcos japoneses, frente a la costa, infectaron peces que fueron ingeridos crudos como “cebiche” (macerados en limón).

F. Amarilla, en 1858, 70, 71 con 15mil muertos, 74 y 83. Recién en 1881 el cubano Carlos Finlay descubre el agente y el proceso epidemiológico por el que se contagian.

Peste, en 1898, 1917-18 en Córdoba. Influenza en 1890, 1918. Disentería, en 1918. Tifus exantemático en 1918 en Salta. Además, difteria, coqueluche, carbunco, paludismo, brotes circunscriptos o extendidos y otras.

Los riesgos de enfermedades con carácter de endemias o epidemias se condicionan por determinantes sociales gravísimos, históricos, culturales y políticos. También por catástrofes, cataclismos, accidentes. Además, por contaminación ambiental, enfermedades ocupacionales, adicciones, violencias, corrupción, inseguridad jurídica, económica y social.

Por las diversas concausales citadas, reaparecieron en Argentina una cantidad de enfermedades que estaban bajo control, endémicas hasta entonces, llamadas por ello, reemergentes, tuberculosis, tétanos neonatal, parasitosis intestinales y salmonellosis diversas, síndrome urémico hemolítico, por distintas cepas de E. Coli, micosis profundas, etc. y otras nuevas en el país, emergentes, SIDA, hantavirus, cólera, dengue, paludismo, etc. Varias, que acompañan al sindrome de inmuno -deficiencia adquirida, van de la mano.

Desde los comienzos de sus accionar, en 1916, la investigación epidemiológica de brotes epidémicos y catástrofes estuvo a cargo del Instituto de Bacteriología, luego Instituto Nacional de Microbiología Carlos G. Malbrán. Pasaron muchos estudios y otros tantos investigadores. A comienzos del 90 el tema por razones políticas y económicas fue referido a las provincias y municipios. Las mismas carecían de lo esencialopersonal con conocimientos básicos en el tema, de recursos para realizarlos, una verdadera calamidad. Así nos fue.

Sin embargo, la transición epidemiológica hizo que en las zonas más pobres con patología emergente y reemergente creciente, también aumentaran las violencias, los accidentes, sobre todo en los más jóvenes, las adicciones, patología de la pobreza sumada a enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, discapacidades distintas, procesos degenerativos y desnutrición severa.

Dos décadas antes, un caso de éste tipo, de marasmo, de kwasiorkor, se lo relacionaba con enfermedad psiquiátrica materna y era excepcional. En los años 50 y 60, quizá era uno por año, en los hospitales de niños capitalinos. Hoy son varios por semana en distintas latitudes del país en los hospitales públicos. Aquellos, que no consultan, dónde irán?

El deterioro de la situación social se inició con los primeros cierres de empresas y traslado de las mismas al exterior, Brasil, Uruguay y Chile, los comparadores o receptores de las mismas malvendidas. Como el paulatino incremento de la pobreza, la inseguridad en el empleo y la dificultad en hallar otro con diferentes requerimientos de capacitación. Los hechos se remontan a los años 70, pero notablemente enfatizados en los 90, cuando cerrar una fábrica dejó de ser importante, al igual que la pérdida de un área industrializada del país, un ramal ferroviario, a pesar que de ella o de él dependía la economía del lugar y la educación y la salud de su población, porque total el mercado era quién regulaba el ser o no ser. Con signos políticos semejantes al actual. Con las complicidades de muchos que aún interactúan.

No hay duda que la inequidad social es la concausal de mayor riesgo para enfermar o morir antes. Tiene también importancia la falta de accesibilidad a los servicios de salud, la falta de vivienda adecuada, de agua limpia, de cloacas, de educación alimentos imprescindibles y la existencia de enfermedades previas. Las condiciones en que los niños pasan los primeros nueve meses de vida, en el claustro materno dejan marcas permanentes, que comprometen sus futuro desarrollo, cerebral e intelectual. René Dubos, (el premio Nóbel) llamó a esto “freudismo biológico”.

Si recordamos que la mitad de la población del país está bajo los niveles de pobreza y carece de atención y control médico programado y falta de alimentos esenciales, de escolaridad primaria de madre e hijo, de abortos, de mortinatos, de prematurez, continuamos con que cada vez es mayor el número de madres niñas, de nacimientos sin padre y de niños de bajo peso, (factor señalado por la OMS como el más relevante en la sobrevida) conformamos una situación que se agrava por la multiplicidad de partos, menor intervalo entre nacimientos, con peor pronóstico, en madres mal nutridas y de poca talla, ( menor de 150cm.) y concluimos con una historia gestacional ominosa.

En el norte de nuestro país, oeste y este, dos tercios de los recién nacidos son de bajo peso con retardo del crecimiento intrauterino y otro tercio nace prematuramente.

La desnutrición visible de las zonas más vergonzantes del orbe, por sus niveles de pobreza, del 1 al 2 % no son diferentes de Argentina, por NBI (necesidades básicas insatisfechas), por la pobreza, sequías o lo contrario, inundaciones, la falta de micronutrientes básicos, proteínas, minerales esenciales, etc.

La mortalidad materna adquiere desde hace dos décadas la dimensión de una epidemia silenciosa, particularmente en las regiones argentinas citadas y en toda América latina. Lo corroboran varias conferencias internacionales, en 1985 la OMS, 1987 en Nairobi, Kenia, sobre Maternidad Segura y en 1990 en “El plan a favor de la infancia”.

Los análisis califican a la misma como un fenómeno social y sanitario muy importante, expresión de las desigualdades e inequidades que caracterizan el proceso.

Consecuencia de hechos de la vida de la mujer, relacionados con el estado de inferioridad económica, educativa, nutricional, su discriminación social y laboral, enfermedades previas, hipertensión, diabetes, edad del primer parto, número de embarazos, historia obstétrica anterior, personal y familiar, condiciones en las que vive, acceso a la atención primaria, dificultades para acceder a la educación y posibilidades de disponer de planificación familiar y de apoyo a la madre, que carece de apoyo económico y de atención obstétrica, institucional, prenatal y del parto, sólo disponible en ciudades, condiciones todas que agravan el fenómeno.

El riesgo de morir en el embarazo, parto y puerperio (por toxemia gravídica, hemorragia y/o eclampsia) es mayor 15 a 20 veces en Argentina que en Canadá (con servicios estatales) o en EEUU, con atención privada. Mayor que en Uruguay, Chile, Cuba y en las Antillas inglesas. Semejante al promedio de Panamá, Brasil y Venezuela y varias naciones africanas. De esto se infiere que nuestro país se halla a 50 años de bajar la mortalidad específica. Por la gran desigualdad que existen entre las regiones urbanas y suburbanas y entre la franja central del país que va desde Buenos Aires hasta Mendoza, respecto al NOA y el NEA, el litoral, norte de Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán.

(Los abortos en Argentina constituyen más del 34,3% de la patología obstétrica. Son 7 a 10 veces más frecuentes y de mayor riesgo que en el primer mundo).

Sin embargo, las tasas de mortalidad infantil paradojalmente se reducen en la mayor parte de las regiones del país, a expensas del crecimiento demográfico, del aumento del denominador (crecen más las cifras de los que nacen, sobre los que mueren, que constituyen el numerador. No por actividades específicas de salud, emprendidas por las autoridades.

Desde 1996 que era de 23,6%o, ha bajado a 17%o, con enormes bolsones muy superiores en NOA y NEA y cifras que nos igualan a los peores de Centroamérica, el Caribe y Africa. Si las comparamos con las del mundo del desarrollo, Europa, nuestra mortalidad infantil es 3 a 4 veces superior, Canadá tiene la tasa menor 5,3%.

Además, con enormes subrregistros, en las provincias del norte, N.O y N.E. Formosa, Chaco, Jujuy, Santiago del Estero, Salta, donde se observa una mortalidad materna muy alta y la mortalidad infantil promedio del país. Esto significa que no se registra el nacimiento y tampoco la muerte del niño. La muerte materna no puede evitar ser registrada.

Las principales causas de mortalidad infantil en el mundo del desarrollo son las diarreas y las respiratorias agudas, tanto en los primeros días, mortalidad perinatal, como en los primeros años. En el mundo la mortalidad perinatal, es del 3,5% de los R.N. más de 150millones de niños del orbe, mueren en los primeros días.

En América-latina la mitad de la población, son pobres. (Bernardo Klisberg: La pobreza). Colombia, uno de los países alabados persistentemente por las consultoras de riesgo, tiene el mayor porcentaje de pobres, el 80%. Más de la mitad de su territorio está en manos de la guerrilla, no precisamente liberadora, sino explotadora, de las plantaciones de coca, en connivencia con el poder económico, local e internacional. Son precarias y limitadas las posibilidades de viajar por tierra, por la enormidad de secuestros, que llegan al millar mensual o la muerte por sicarios, muchos menores de 14 años.

En Argentina, el 50% de su población vive con dificultades para cubrir necesidades vitales. Un tercio del total con pobreza y el 25% con precariedad absoluta.

“Esto es consecuencia de los programas de ajuste económico que han creado mayor desempleo, peores salarios y servicios. Esto sumado ha determinado un aumento sensible de la morbi-mortalidad y la reaparición y el agravamiento en su evolución de enfermedades que se creían bajo control. Quien es pobre, se muere antes”. Afirmó, Hiroshi Nakajima, ex director de la OMS.

Los índices de indigencia en el gran Buenos Aires, primer cordón han crecido de 2,9% antes del 94, al 3,8% en 1996 y mayor del 10% en el 2003. En el segundo cordón, la situación no es mejor.*

En el mismo lugar, los hogares pobres que constituían el 20,4%, superaban el 21, 6% en agosto del 94. En el 2003 son aproximadamente el 29,8%.**

*,** (INDEC,2003).

Esto acontece en un país que produce alimentos para una población tres veces mayor, espacio físico para albergarlos, energía en hidrocarburos y gas para autoabastecerse y exportar, sino hubiera enajenado a diversas empresas su producción básica. A una de gasolineras españolas, a otra brasileña, una uruguaya, a corporaciones internacionales, sin la obligación en ningún caso de hacer prospección, búsqueda de nuevas fuentes.

No referimos al mismo país que fue faro intelectual, científico y económico del mundo antes del 30, cuando ocupaba el 8° lugar y continuó así hasta concluir la década del 40.

El IDH, Indice de Desarrollo Humano, creado por la ONU, producto de la suma de distintos indicadores, esperanza da vida al nacer, logro educacional, más el PBI real, indica que Argentina ha caído más de 28 lugares, (entre los países de nivel medio bajo), en el total de naciones. En 1996 estaba 38, último, al final de los de más alto desarrollo. El 1° era Canadá.

Esto indica desde los datos oficiales, reconocer un deterioro en la cantidad de viviendas y zonas carentes de alimentos, agua potable, cloacas y servicios de salud. Las provincias con mayor número de hogares con necesidades básicas insatisfechas, NBI, son Chaco, 45,5%, Formosa, 43,1%, Santiago del Estero, 44,9%, Santa fe, 45,7%, Jujuy, 43,3%, Misiones, 35,6%, Corrientes 35,2%, Catamarca, 29,8%. Tucumán 41,1%, La Rioja, 31%, (ésta, a pesar de haber recibido durante los últimos 10 años subsidios constantes, superiores el 90% a sus vecinas. Fuente: M. del Interior, 2001.

La precariedad de viviendas que en 1988 era del 33,2% en el 93, 43,4% llega hoy al 70%. Sin cloacas es mayor del 75% en el país. Sin agua potable superior al 56%.

El número de desocupados en el 2001, sumadas la desocupación y la subocupación superaban el 32%, 19,8% y el 12,5% de la población económicamente activa, PEA. Hoy un tercio de la fuerza laboral lo hace en negro y sólo en blanco en el nivel privado el 19%, INDEC, 2005, que obviamente dejan de aportar al sistema de salud, incluso al jubilatorio y salen del mismo, junto a su grupo familiar. Se ha reducido por los planes sociales que superan los 3 millones de personas. Quedan así excluidos del sistema, sin otra cobertura médica que la estatal, desbordada por la demanda. Esto contribuye al vaciamiento y desguace del Sistema de Seguridad social.

Apabullan las cifras del INDEC recientes, 50mil jóvenes de 15 a 25 años sin trabajo, ni expectativas del mismo, además, sin capacitación adecuada para acceder a otros niveles. Cuando el mercado disponía, se cerraron por decisión de lkas autoridades gubernamentales las escuelas técnicas. A esto se suman indigentes de toda edad, Jubilados, con retribuciones vergonzantes, que no superan el 40% de los montos aportados, insuficientes para cubrir las necesidades mínimas de la canasta familiar.

La deuda externa argentina, en dólares, señalada como causa principal de la pobreza, fue saldada en el 60-61. Creció a 8 mil millones con Isabel Perón, creció a 48 mil millones con el “proceso militar”(equipamiento militar por la hipótesis de guerra con Chile) trepó a 65 mil millones sumándole los intereses con Alfonsín y alcanzó el cenit de 125 mil millones, en la década que se inicia en el 89. Con el agravante que simultáneamente sin aprobación del Congreso las provincias contrajeron deuda externa, por más de 30 mil millones. Con la suma de intereses tras el “default” Argentina debía más de 220mil millones, más del 50% de su PBI.

La deuda externa de América latina era en 1972 de 42 mil millones de dólares, en el 1980 de 157 mil millones, de 500 mil en 1996 y de 709 mil millones en 1999. Sin embargo entre 1982 y 1996 se pagaron de intereses, 796 mil millones, toda la deuda con creces. Hasta el año 2003 siete veces más, más de un billón de dólares, incluyendo capital e intereses. Sin embargo, aún se deben 830 mil millones. En el 2004 se pagaron 77.826 millones. Además, los países de América latina tienen depositados en bancos del primer mundo, sus acreedores, más de 310 mil millones hasta la fecha. Son capitales argentinos más de 130 mil millones.

Confirmando esto el Prof, James Billups de la Univ. De Ohio dijo: ---Que buena parte del desarrollo mundial, se ha hecho en los últimos 20 años, a expensas de créditos e intereses que pagan los países en desarrollo, aproximadamente más de 800 mil millones (le hace una quita de 200 mil millones a lo señalado antes. ¡La usura¡

Los impuestos al consumo, el IVA, en Argentina, se aplican tanto al funcionario, asalariado como al indigente, significan el 21%, mientras que en EEUU es de 4,62%, en Japón 5,88%, y en Suiza 3,68%. Los impuestos a los ingresos, a las ganancias, son en Argentina del 3, 61% EEUU, 13,07%, Suiza 11,52% y Japón 11%.

Las soluciones propuestas por los funcionarios del área económica, de emigrar internamente como en EEUU, en busca de nuevas posibilidades de empleo, cuando más del 40% carece de cobertura social, tuvo lugar entre 1986 y 91 un 35%, luego hasta el 96% duplicó las cifras y después se paralizó. La inmigración llegó desde los países limítrofes, casi un millón de personas desde Bolivia y más de 300mil del Perú con cifras menores de Uruguay y Paraguay. Esto produjo mano de obra barata, en negro, que cerró el círculo de extrema pobreza de aquellos, impidiendo total y absolutamente su reinserción. Pueblos fantasmas han quedado abandonados, con sus propiedades a merced de los vándalos.

Hasta fines de la década del 70, Argentina presentaba una fuerte homogeneidad social, con altibajos en ciertas regiones, pero firme en promedio con una clase media, que desde principios del siglo había participado activamente en el crecimiento social, económico, cultural y científico del país. La encuesta permanente de hogares, exhibió sin embargo que la pobreza crecía por fuera y por encima de las geografías originales. Sólo en el Gran Buenos Aires, sobre 3.200 mil convivientes la mitad pertenecía a la clase media. Eran los nuevos pobres.

En varias provincias, el cierre de los cordones industriales, había creado bolsones de desempleo, con sus consecuencias, de menor expectativa de vida, mayor morbi-mortalidad general y específica y un asombroso aumento de la desnutrición infantil. Sumado esto a la gran inasistencia escolar primaria y secundaria y la deserción. Agravado todo por la fuga de graduados técnicos y profesionales. Es pavoroso el reconocimiento oficial de la existencia de más de 6 millones de analfabetos y semianalfabetos. A los que se deben sumar los analfabetos funcionales, que pese a saber leer, no comprenden, ni entienden, lo que leen.

Nuestro país pasó de la euforia, de una década de gobierno que enfatizaba ante el mundo el bienestar alcanzado, por la estabilidad económica, el crecimiento en forma constante del PBI y una moneda equivalente al dólar, uno a uno, que prometía la creación de empleos y el derrame de la prosperidad, hacia los niveles inferiores, a una situación dramática, paupérrima para muchos, calamitosa. Retrocediendo del lugar 36, que ficticiamente había alcanzado en el mundo, para descender a más allá del 100. La concentración de la riqueza en menos personas, ha generado un aumento inusitado de la pobreza, que avanzó sobre la clase media pauperizándola.

Todo era tan ficticio, que sólo llegaban capitales golondrinas, para especulación, por las altas tasas que se pagaban o la compra de empresas vaciadas, que se liquidaban para llevarlas a otros destinos, de mayor rentabilidad. Con lo cual aumentaba la deuda pública y los intereses respectivos. Pocos vivían desde la nada, opulentamente, sobre todo los allegados al poder. Así se alcanzaron los 220 mil millones de deuda externa, que obviamente nunca fueron aplicados al crecimiento productivo. Mientras tanto la rentabilidad de lo invertido por las empresas arrendatarias de servicios entre el 92 y el 98 superaba los 13 mil millones de dólares.

El Prof, Buscaglia, de Teoría Económica de la UBA, afirmó: La exclusión social y la precarización laboral (o la migración interna sugerida) se enseñorean sobre nuestros semejantes. De los 15 millones de la PEA, menos de 5 millones aportan al sistema de reparto o a las AFJP. Hay más de 15 millones sin cobertura. Unos pocos, casi 3 millones, validos de favores políticos han conseguido planes sociales. Con los cual concluyen por ser rehenes del poder. La conclusión es que la participación del salario en el PBI del 50% en 1970, hoy no supera el 20%. Esto muestra la reducción del poder adquisitivo.

La expectativa de vida se ha detenido en Argentina en 70 y medio, años promedio, apenas mayor en mujeres. Aunque muy diferente en NOA, noroeste argentino, NEA, noreste con altos porcentajes de NBI, y en los cinturones 1° y 2° del conurbano, 30 y 50 km. de capital. , como también en los cinturones de las grandes ciudades, otrora industriales, Rosario, Bahía Blanca, Tucumán, Neuquén, Córdoba, etc.

En cuanto a salud, educación e ingresos proporcionales, Argentina reiteramos ha creado la marginalidad más inexplicable y espantosa y la exclusión de los más. Al extremo que más del 50% de los adolescentes no concluyó la primaria y de los que terminaron, un porcentaje mayor, que se estima en el 60% no finalizó la secundaria.

El director de la OPS oficina Panamericana de la Salud, dijo: que una baja producción de bienes y servicios crea salarios insuficientes y estos dan lugar a una nutrición inadecuada, a una educación e instrucción deficientes, a una vivienda malsana, a un bajo nivel de vida. Estos son los factores que condicionan la enfermedad. Reitera la tesis de Ron Winslow, el círculo vicioso entre pobreza y enfermedad.

Toda esta debacle social ha gestado estallidos sociales, según la Lic. Y encuestadora, Graciela Romer, del 15% al 68%, como también movilizaciones, contra el poder, de igual signo político desde largos años, (con intermitencias militares, complacientes en el accionar) que ha enriquecido a una cohorte para conservar el poder y sus intereses. Agrega, ---los sucesivos funcionarios actuantes han optado por reprimir, sin asumir que la violencia engendrada desde el poder es infinitamente mayor y la respuesta está originada en la desidia oficial, como “asesinos de escritorio” como diría Theodor Adorno, que ignoran a los más, podando presupuestos imprescindibles para necesidades básicas.

Enrique Dussel, sostiene en su “Etica de la Liberación” que en este momento mundial de justicia globalizada y exclusión, se requieren nuevas alianzas, nacionales, regionales, más que internacionales, con el sustento ideológico de los derechos sociales, económicos, culturales, políticos y civiles

Sobre la globalización, el filósofo alemán Hans Peter Kruger, piensa que no es posible marginarse, al contrario, la unidad colectiva conlleva a privilegiar el poder, las diferencias culturales, los significados, no sólo idiomáticos, sino de sintaxis, pragmáticos y semánticos, lo cual si bien supone dificultades en su aplicación, deben superarse. La modernidad globalizada golpea a los que se han pauperizado y no les ofrece nada a cambio. Actúa inflexible ante las necesidades excluyendo a aquellos. Se ha canonizado, “el individualismo”, por encima de la solidaridad, de los derechos específicos de los ciudadanos.

Más de 1/5 de la población mundial vive en extrema pobreza. Casi 1/3 de los niños sufre desnutrición y la mitad de la población mundial no puede acceder a los trabajos más simples por falta de capacitación adecuada. Carol Bellamy, presidenta de UNCEF dijo: 350mil niños mueren por día en el mundo, la mayor parte por enfermedades evitables. En los últimos 10 años el número de niños bajo la línea de pobreza aumentó el 20%.

La inversión en salud es diferente entre los países del subdesarrollo y los del hemisferio norte.

En América latina existen aproximadamente 1 millón de camas disponibles en el ámbito oficial, 15 mil hospitales y casi 60 mil centros de salud, que en general resultan insuficientes. No lo ha logrado la estatización total al estilo inglés, ni la privatización que llevó adelante el Banco Mundial y adoptaron las autoridades nacionales en la década del 90.

Con relación al PBI, Argentina invierte menos que Brasil, Méjico, Chile, Rusia, Polonia, Hungría, Taiwán, Corea del norte, Sudáfrica, etc. El que más gasta es EEUU, que invierte el 14%, con indicadores de salud muy mediocres, respecto a los que registran los mejores valores de eficacia, eficiencia y efectividad. 2ª Canadá con el 10%, Francia con el 9%, Alemania el 8%, España 5,9%, Reino Unido 5,8%. Argentina con el 6,7% si se suman los aportes invertidos por las obras sociales, el gasto de medicamentos y distintas fundaciones subsidiadas.

Los mejores indicadores mundiales en salud pública, corresponden a Canadá y Suecia, con salud exclusivamente estatal. Le siguen Escandinavia (Noruega, Dinamarca, Finlandia) en general, Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, Japón, etc.

La inversión en salud en EEUU es de 3500 dólares por habitante y en Europa sólo España y Portugal gastan menos de 1mil dólares por habitante, 970 y 866 respectivamente. Argentina gasta 650 dólares, en general aplicado al pago de sueldos y en menor medida a reponer insumos y restaurar edificios. De promoción y prevención se habla, pero estos programas no se ejecutan, ni se concretan. De realizar acciones sanitarias esenciales, ampliar la red sanitaria proporcionando agua potable a más personas, construir cloacas, menos aún, no se ven. En las diversas circunstancias que se suscitaron incidentes específicos, por contaminación de napas freáticas y las de agua para consumo, las culpas fueron esparcidas a distintos lugares, hacia el municipio, los funcionarios de otras áreas, para concluir en “el gran bonete”. Sin tomar ninguna decisión. O sumariar al denunciante, si es agente público.

Es evidente que no se puede reducir el derecho a la salud, en sólo el derecho a la atención médica o la demanda en emergencia. Esto encubre las carencias esenciales de nuestra población.

En Argentina el Sistema de Salud involucra tres sectores. El estatal o público con jurisdicción nacional, provincial o municipal, con más del 70% de cobertura teórica, más de 3200 hospitales y centros de salud y 175mil camas.

Las Obras Sociales nacidas hace más de 30 años, resultado de la transformación de mutualidades sindicales preeexistentes, eran más 300 hasta 1999, hoy son poco menos, registradas y supervisadas por el Estado.

Administran 8mil millones anuales, con un aporte de 70 pesos mensuales por persona. Los unía en los comienzos el principio filosófico de la solidaridad recíproca. Un valor trascendente. Equivalente a los sistemas de jubilaciones. Sin embargo, ha sido como las citadas, la caja chica del poder, desde sus inicios, con distintas conducciones locales, una más venal que la otra, pero siempre con el mismo signo político. En general tercerizan* sus servicios, que causa naturalmente incremento de los costos.

Con una transferencia anual sostenida de afiliados y fondos a prepagas. Nada menos que 620mil, en los últimos 4 años, en el último 220 mil. El proceso comenzó con la desregulación iniciado en mayo del 98. Se estima que desde entonces 1 millón y medio de personas ingresaron. Se atienen al PMO, Programa médico obligatorio. En realidad mínimo obligatorio.

* PAMI, de esta forma, llevó a la quiebra a varios clínicas y sanatorios, incluso al hospital privado de la comunidad judía, al que dejó con un pasivo de 12 millones de dólares y enriqueció en tanto a otras instituciones cercanas a funcionarios del poder político de turno.

Los servicios médicos y sociales de las fuerzas de seguridad, universidades y poder judicial, poseen financiamiento y servicios equivalentes, en gran parte propios.

El sector privado lo integran clínicas, sanatorios o profesionales, que prestan servicios particulares. Poseen un porcentaje incierto, de aproximadamente el 30 % de las camas del país y la mayor parte de la alta complejidad, cerca del 80% distribuidos en las grandes ciudades. No asisten mayores de 65 años, infectopatías, discrimina, mejor dicho rechaza, enfermedades preexistentes, congénitas, discapacidades diversas, enfermedades mentales, adicciones, crónicas neurológicas, otras, etc. Excepto que, específicamente se ocupen de esto, con costos singulares. Tienen en la actualidad 2 millones y medio de afiliados. 3 mil millones anuales, a 100 pesos por afiliado promedio. El 80% proviene de Obras sociales, cooptados por promesas. Singulares promesas. Si bien se atienen al PMO. Para servicios esenciales, tienen altos coseguros adicionales.

Tienen mayores costos, que como los seguros de vida se incrementan anualmente, tanto como los riesgos.

En cifras redondas, el país invierte más de 25 mil millones (Fuente: Banco Mundial) 23% el sector público, 36 % las Obras Sociales y PAMI, 22% los privados y se gastan casi 5 mil millones en medicamentos, el 19%.

Las poblaciones aproximadamente asistidas, por las Obras Sociales serían de 11,6 millones, las restantes con servicios propios 5 millones, PAMI 4,5 millones y las prepagas 2,2 millones. Sin cobertura social, excluidas, quedan como se advierte más de 15 millones de personas.

Con la única posibilidad del hospital público, que por exceso de demanda, ha perdido su rol protagónico y su influencia sobre las áreas programáticas. Con lo cual la prevención de riesgos, protección, reparación, asistencia, recuperación e investigación, se encuentran acotados, ahogados presupuestariamente, con la consiguiente precarización de las prestaciones, inaccesibilidad a los estudios de mediana y alta complejidad, falta oportuna de medicamentos, escasez de personal paramédico por cama, falta de capacitación en todos los niveles, limitación horaria y desorganización ante emergencias.

Sin embargo, Argentina tiene un alto número de médicos, 276/100mil habitantes, concentrados en las grandes urbes. Más que Suecia, 246, Holanda, 233, EEUU, 231, Canadá, 205. Inferior a Italia, Francia, Rusia y Hungría. Sin embargo, tiene ocho veces menos enfermeras, 52,5, que la media del primer mundo, 425/100mil habitantes. (Con un costo laboral exiguo, porque sus salarios son inferiores 5-7 veces el de aquellas).

El estado ha intentado en diversas oportunidades, implementar acciones para reducir los costos, orientando a la descentralización y autogestión hospitalaria. Con una constante intención de privatizar la salud. Cuando la misma es un bien social.

Subsidiando a los elegidos por el poder, pero sin comprender que el área programática de cada hospital, sobre todo en el conurbano, había cambiado substancialmente en sus caracteres demográficos. Proceso condicionado por la degradación social, que determinó una gran disimilitud y estratificación de la población, con aumento notable de indigentes y pobreza. El primer escollo es que los que requieren salud no pueden acceder a ella, porque ni siquiera tienen medios para viajar, pagar los mínimos coseguros, que como bonos se les impone. Sólo llegan entonces, en emergencias, situaciones críticas.

El traspaso no fue acompañado por la capacitación previa y contínua del personal médico y especialmente paramédico en todos los niveles. Esto ha concluido por concentrar la demanda en ciertos hospitales capitalinos de mayor complejidad, Fernández, Argerich, Durand, Ramos Mejía, Santojanni, Instituto Malbrán, etc. de acuerdo a la especialidad requerida.

Obviamente ningún funcionario se ha mostrado responsable, ni tampoco ninguna fiscalía ha salido a defender al careciente que reclamaba asistencia. Los muertos no piden, no hablan. El genocidio de los ignorantes de escritorio, que podan programas o no los ejecutan, así queda más en caja, nos ha alcanzado. Así han procedido los gurúes económicos.

Las obras sociales ingresaron a un proceso de reconversión, más bien de desregulación y competencia, que permite al afiliado elegir la que desea para su atención. Esto culmina por hallar Obras sociales, que originalmente cuentan con pocos centenares de afiliados reales, registrando a millares, en base a ofertas inexplicables, beneficios impensados, etc. promovidos por la publicidad. Se cuestiona la filosofía original, suplida por el clientelismo. Aún cuando se sepa, que la misma no está obligada a dar más cobertura que el PMO, con los valores de coseguros estipulados por el Anssal.

La mayor preocupación de la medicina actual en el mundo, es la calidad de la atención. Esto no significa sólo mayor complejidad y por consiguiente mayor costo, ya que la atención primaria puede optimizarse, con mayor accesibilidad.

En las décadas anteriores la ecuación costo-beneficio desvivía a los sanitaristas, en el 70, era la complejidad y la excelencia, y en la del 60 la extensión de la cobertura.

La calidad de la atención enfatiza la aplicación de procedimientos de diagnóstico y tratamientos con los menores riesgos para el paciente y la mayor probabilidad de alcanzar los beneficios esperados. Se pretende mayor eficiencia, es decir el menor costo, adecuándose a normas y procedimientos; mayor eficacia, cuando evaluado (el método, procedimiento, práctica, estudio) en forma aislada de otros factores, produce el efecto, resultado esperado, rendimiento, productividad; mayor efectividad, si rinde los mejores resultados en el medio donde actúa o se desarrolla, como precisión diagnóstica, terapéutica, sobrevida.

Son además importantes el cumplimiento de objetivos específicos, la coherencia en la asignación del gasto, determinar grupos prioritarios. La consistencia, evaluando en el tiempo la tendencia presupuestaria anual.

Se han propuesto otros indicadores: Programas de control de infecciones nosocomiales, evaluación de las complicaciones y muertes operatorias. Número de profesionales con certificación de especialidad, actualizada. Calidad del equipamiento y otros recursos disponibles en el hospital. La auditoría de estos elementos, permite proveer alternativas de cambio. Se trata de gestar estrategias, para identificar causa de riesgos o crisis.

La planificación debe tener como substrato, la epidemiología como ciencia fundamental, en base a la estructura demográfica de la población asistida, para poder determinar prioridades y evaluar los riesgos mayores.

Esto colisiona, con los sistemas económicos implementados en Argentina desde 1989, porque aducen que la mayor longevidad de la población, el incremento demográfico y la mayor demanda por mejor tecnología, llevarán al sector a la bancarrota, Esto es perverso. Contrario al derecho a la salud de todos. El Estado no puede desentenderse de la sociedad, para preocuparse que sólo funcione el mercado.

No obstante por más de una década, los funcionarios políticos, responsables del área de salud, de la mala ejecución, no han asumido las muertes evitables y las secuelas de su inoperancia e inacción.

La prevención de los riesgos, debe guiar los procedimientos. El hombre debe ser el objeto y el fin de las decisiones. Lo político y lo económico son instrumentos, no ciencias, de lo humano y lo social, para alcanzarlos y no a la inversa.

Prof. Emilio Santabaya.

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